jueves, 2 de agosto de 2007

Una de las llamadas artes, sin el menosprecio de ser calificada, o incluso de reconocerse como “moderna”, es capaz de asociarse de inmediato con un género en específico que lidia o convive directamente con la degradación, y/o la fantasía; ¿podríamos decir entonces que el morbo es el mayor acicate de esta forma artística que se vincula directamente con el común de las personas y cuya mayor valía, sino reconocimiento, es el acercamiento a un gran y diversificado público? No totalmente, consecuencia de que existen distintos niveles de interacción entre estos. El cine puede ser más tolerante con sus espectadores de lo que podría ser un libro, una pintura o una escultura, pero a razón del equívoco, debido a que se asocia a una manifestación creativa con el entretenimiento improductivo, uno que bajo pretextos y supuestos solo reporta ocio vacuo. Entonces, ¿acaso es el arte un medio de instrucción y no uno de entretenimiento o diversión? Diremos que ambos; como elemento cultural no solo debe aportar un sólido constructo pedagógico e intelectual – expresado directa o indirectamente mediante las fuentes, referentes o la formación del creador – sino también momento alguno de sorpresa, novedad y diversión. Y es bajo esta última premisa que se ha hecho de una actividad cultural como es la asistencia al cine, y todo lo que implica su industria, un producto masivo de consumo irreflexivo. Al ser una industria, la exigencia de productos con fórmulas conocidas y efectivas es inevitable, ya que ante un riesgo mínimo la opción con posibilidad de fracaso es la menos considerada, descartada o simplemente reformulada para un público en particular. Así, los espectadores más que asistir a un evento cultural asisten a una exposición fantástica de lo inimaginable, donde lo importante es la progresión milimétrica de un patrón o una serie de estos: exigencias técnicas ligadas con el uso de lo más reciente, actores de moda, escándalos tras la producción, censura de la trama y demás factores expuestos como los de cualquier producto de bajo costo en vitrinas para compradores burdos.

Sin lugar a dudas los géneros que más parecen haber sufrido este fenómeno son los del terror, el suspenso, los thrillers psicológicos, el misterio y símiles, efecto de los invasivos blockbusters norteamericanos. No es nada nuevo ni sorprendente que en contraposición con el medio europeo, asiático e, incluso, el indio, en esta parte del mundo la mayor oferta y demanda fílmica sea la norteamericana, pero no la total de esta, sino el segmento masivo y comercial, en términos de ganancias, proveniente de aquella maquinaria de sueños llamada Hollywood; así, es precisamente esta escasez la detonadora del condicionamiento de receptores no críticos dispuestos a invertir cierta cantidad de dinero para ser testigos de un espectáculo visual tan diáfano que cuya trama es olvidable al terminar la proyección, muchas veces antes.

El cine de terror, género explotado hasta el hartazgo y casi carente de renovaciones, acostumbrado al estreno de tres o cuatro títulos por año, muchos de ellos incluso remakes de filmes antiguos o foráneos, pese a sus carencias expuestas sigue motivando el consumo de películas y la consecuente producción de más cintas, pero el problema radica en que llegado a un punto el espectador habitual-común ya no tendrá una buena recepción de las cintas ajenas a las mayoritarias o no le será posible tolerarlas ni acceder a ellas, sea esto resultado de la nacionalidad, tema, metraje o estética. Se rechaza lo nuevo, lo distinto y lo políticamente fuera de lo usual, pese a ser un producto totalmente comercial para su exhibición exitosa fuera de su país, con un tema de fórmula y perteneciente a una corrient en boga como la que ha generado el cine asiático.

La calidad, pese a estar precedida como se dijo, de todo incentivo comercial no es reconocida y poca importancia se le da en cuanto a fechas de estreno se refiere y crítica, cuando menos en el circuito fílmico de Lima. Esta es una de las premisas que antecede a la presente reseña de la película coreana de suspenso / misterio / horror – quizás el orden sea el adecuado – Janghwa, Hongryeon, traducida como “Rosa y Flor de Loto”, con el título de A Tale of Two Sisters para el resto del mundo, una película que demuestra que el cine de suspenso intimista y con matices regionales puede valerse de recursos comerciales para presentar una propuesta interesante, aunque no nueva, sí distante del conjunto en el que fácilmente se la incluye.

Sinopsis

Su-mi y Su-yeon dos hermanas huérfanas de madre, son llevadas a pasar una temporada en la casa que tiene su padre en el campo, allí tendrán que convivir con numerosas dificultades en su interior siendo la principal su madrastra. La antipatía demostrada de las dos menores hacia su madrastra no es solo el habitual rechazo ante la intervención de una nueva persona en la familia, sino que se justifica en los maltratos recibidos en el pasado por esta, sumada además, a la insoportable atmósfera que parece emanar aquella casa relacionada directamente con la incomodidad entre madrastra y hermanas. A medida que sean expuestos los avatares domésticos, los celos familiares, las discusiones y los maltratos, un halo sobrenatural envuelve a la casa tal como si alojara una presencia inhumana que acosa tanto a la hermana mayor como a los desatados recuerdos de su infancia.

La historia

(Esta sección contiene spoilers, detalles que develan el argumento de la película)

En un hospital psiquiátrico, Su-mi es conducida ante un médico para ser revisada; sin embargo, impávida y gacha la cabeza, no es capaz de responder a ninguna de las preguntas del psiquiatra. Éste, en un paciente intento le muestra una foto de ella y su familia pidiéndole así, que le cuente cómo empezó todo, a lo cual, con un único gesto emocional, accede. Su relato da inicio con la llegada de ella, su hermana menor, Su-yeon, y su padre, Mu-hyeon, a una casa en el campo, pero lo que parece ser un descanso de la ciudad en realidad es un motivo más de molestia y tensión para las niñas ya que tienen que convivir con su madrastra. Su madre, muerta años atrás era cuidada durante su enfermedad por Eun-ju, una doctora colega de su padre; una vez muerta aquella, éste inicia prontamente una relación con Eun-ju por lo que las hijas tienen, además de una animadversión justificada por los maltratos que recibían de ella durante su estancia en el pasado, la sospecha, y por ende rechazo, de que era la amante de su padre.

La casa a la que han llegado siendo una de campo, rodeada de vastos espacios y aislada totalmente de cualquier atisbo de gente a su alrededor, posee una atmósfera extraña, es sombría, silenciosa y aunque tapizada en su interior totalmente de motivos florales produce una sensación de enervante desasosiego e, incluso, claustrofobia. Instaladas completamente, Su-mi tiene el primer conflicto directo con su madrastra por haber dejado ropa y algunos diarios en su habitación anticipando su llegada, aquel hecho que pude parecer irrisorio no es más que una muestra del gran rechazo que mutuamente sienten. Aquella noche Su-yeon se dirige al cuarto de su hermana para dormir con ella porque dice haber sentido unos pasos extraños y que alguien trataba de ingresar en su habitación. Pensando que puede tratarse de otro de los intentos de su madrastra para perturbarla, Su-mi, acepta y consuela a su hermana. Dormida, empieza a tener pesadillas; en estas ve a una mujer arrastrándose por su habitación para luego subir hasta su cama y desangrarse entre las piernas. A la mañana siguiente se percata de que estos sueños coinciden con la primera menarquia de su hermana menor. Buscando toallas para limpiar su cama se ve en la necesidad de ingresar al cuarto de su madrastra donde se entera que ella tiene el periodo en el mismo día; extrañada y claramente incómoda sale de esa habitación, y se da cuenta que ella misma también ha tenido su periodo ese día.

La convivencia se torna cada día más insoportable pues los maltratos de la madrastra a Su-yeon son constantes, y el padre parece no inmutarse ante las evidencias ni ante las quejas de Su-mi. Durante este periodo la casa ha mantenido su aire viciado, no obstante ahora parece manifestar hechos extraños, sobrenaturales, a otras personas además de a las hermanas. Eun-ju, en una ocasión, escucha un ruido y se siente observada por alguien en la cocina lo que la mueve, aunque temerosa, a buscar de dónde proviene ese ruido metálico, siendo tomada del brazo por una mano putrefacta mientras revisaba debajo de un escaparate. También, durante la visita forzada, notoriamente desmotivada, de los tíos de las niñas ocurre un incidente en el que la madrastra incomoda a su hermano con recuerdos de su infancia, hecho que lo hace enfurecer. Ambas parejas se sienten incómodas por la situación hasta que repentinamente la cuñada de Eun-ju se asfixia y empieza a convulsionar. Una vez fuera de la casa, la pareja comenta haber visto la figura de lo que podría ser una niña debajo de la mesa. Días posteriores Su-yeon tiene una fuerte pelea con su madrastra quien había encontrado unas fotos antiguas en las que aparecía la familia y ella, en ese entonces como enfermera de su madre, pero su rostro estaba tachado con un marcador, por lo que no solo la golpea sino que además la encierra en un armario. Este último evento es el desencadenante de la ira de Su-mi que enfrenta por fin a su padre reclamándole por su inacción frente al maltrato que su hermana recibe. El padre consternado le pide a su hija que entre en razón y que deje ya de mentir, pues eso no puede ser posible, debido a que su hermana lleva muerta ya, muchos años.

Una vez desaparecida la imagen mental que tenía Su-mi de su hermana muerta, toda la tensión entre ella y su madrastra se libera en un conflicto que va más allá de la discusión. Si hasta entonces Eun-ju había sido cruel e hiriente, ahora parecía estar desquiciada y posesa por una furia incontenible. En una persecución por toda la casa que tenía por motivo el hallazgo dentro de un armario, del supuesto cuerpo mutilado de Su-yeon en un saco, la madrastra intenta asesinar a Su-mi. Producto de los golpes y de las contusiones, ésta cae inconsciente; al poco tiempo su padre llega y encuentra en el piso un rastro de sangre que sigue hasta al armario encontrando un saco atado con un muñeco dentro. Buscando en toda la casa halla sólo a su hija inconsciente, y ante la situación no tiene más remedio que llamar a alguien para que lo ayude. Su-mi, sentada y casi en estado de shock se queda atónita cuando su padre le dice que la persona que ha llegado desde la ciudad para ayudarla es su madrastra.

Ahora el panorama es claro, Su-mi padece de un transtorno mental en el que asume el rol de su madrastra con los desagradables recuerdos del pasado, y producto de la negación de la muerte de su hermana imaginó su supervivencia como asimilación mental de esta. Es internada, luego, en un psiquiátrico mientras su madrastra regresa a la casa de campo para recoger algunas cosas y el padre se conduele porque su hija no pronuncia palabra alguna. Estando ya en la casa, Eun-ju es atraía por un ruido a la antigua habitación de Su-yeon. El aire allí es sumamente denso y frío, por lo que la madrastra intenta salir de inmediato, pero la puerta del armario se abre y empieza a emerger una mujer reptante con el cuerpo putrefacto; sin posibilidad de salida e inmóvil de terror, Eun-ju es víctima de la venganza de la madre de las niñas.

En el pasado, cuando aún vivía la madre de Su-mi, su incapacidad para hacer frente a su esposo y a la mujer que la cuidaba, por los maltratos contra Su-yeon, provoca que se suicide en el armario del cuarto de su hija menor; ésta la encuentra y en su intento por sacar el cuerpo de allí es atrapada en el suelo al caer el armario. Intrigada por el ruido en la habitación de arriba Eun-ju sube y descubre a Su-yeon asfixiándose por el peso de su madre y el armario. Pese a ver los desesperados intentos de la niña por salir, huye azorada, pero tras haber bajado las escaleras decide volver y ayudarla; en su camino de vuelta se cruza con Su-mi quien discute con ella por entrometerse entre sus padres y le manifiesta de forma insolente y beligerante su odio. Este hecho es suficiente para que Eun-ju salga encolerizada dejando a Su-yeon morir bajo el armario, mientras Su-mi se va de la casa ignorando la tragedia que por su actitud ha provocado.

Personajes

(Esta sección contiene spoilers, detalles que develan el argumento de la película)

- Su-mi


La protagonista de la película. Es la hija mayor de Mu-hyeon, y la de carácter más fuerte. Siente un profundo y enigmático odio por su madrastra. Habiendo sufrido el trauma de perder a su madre y a su hermana desarrolla una patología mental en la que adquiere doble personalidad y asimilación.


- Su-yeon


Hermana menor de Su-mi. De carácter tímido, siempre esta cerca su hermana de la que depende emocionalmente en grado sumo. Es constantemente maltratada por su madrastra. Muere asfixiada tratando de sacar el cuerpo de su madre de un armario en el que se había suicidado ahorcándose.


- Eun-ju


Madrastra de las hermanas y actual esposa de Mu-hyeon, del que además es colega pues
estudiaron juntos medicina. Antes de casarse con él había sido la encargada de cuidar de su primera esposa y presumiblemente durante ese periodo haya sido su amante. Fría y manipuladora acosa a menudo a sus hijastras.


- Mu-hyeon

Padre de las niñas. Un hombre anímicamente quebrado y cansado. De apariencia ausente, siente que es incapaz de servir de ayuda en su familia. En un principio ignora las quejas de Su-mi por los maltratos de la madrastra, pero en realidad su estado actual es causado por la depresión que le provoca la enfermedad mental de su hija mayor.


Crítica – Opinión

Son fenómenos mentales antiguamente datados, deformaciones psíquicas comprensibles en nuestra era y con explicación científica, patologías curables y humanas, pero es quizás su origen tangible y real lo que las hacen temibles y hórridas. Las enfermedades mentales son con mucha seguridad la base de una voluptuosa y prolífica tradición artística; ondulantes viajeras de los caminos del misticismo – consecuentemente de la religión –, de la literatura tanto en su forma oral como en la escrita, de la pintura y de símiles disciplinas, han perturbado más que fantasmas, monstruos, y apariciones ultraterrenas los sueños y vigilias de las personas. Una historia de horror se caracteriza por el adecuado ritmo de su narración, su estructura, orden – o la carencia de este – y hasta por su macabro origen que es capaz de remontarse a hechos reales, pero estos, que no son más que la sucesión de eventos sencillamente comunicables, hallan en su forma de transmisión la perdurabilidad. Dicho esto, podríamos comparar a “A Tale of Two Sisters” con un cuento mórbido, de horror humano, casi silente y minimalista, de personajes exóticos y de un tipo horror más creíble y probable, pues la esquizofrenia, psicosis, la demencia en fin, es tan posible como cotidiana la claustrofobia, sobretodo en comparación con los habitantes de los viejos castillos góticos.

Esta película con versiones previas a cuestas, se vale de componentes regionales como de tópicos del género, no obstante, con claras referencias en su tratamiento de la fotografía, de la trama, de la actuación o de los planos, al cine más clásico no efectista. Podemos hallar títulos y directores claramente reconocibles en su haber, la toma introductoria de la película de un recipiente de agua en un psiquiátrico por ejemplo, ambiente que nos retrotrae inevitablemente a la secuencia final en el hospital mental de “Das Cabinet des Dr. Caligari” (Fritz Lang, 1919), escena que por cierto es añadida por los productores al poema del checo Hans Janowitz, que sirve de guión para este film, dándole así un final inesperado y según muchos su genialidad. De igual modo, es esta historia de terror psicológico-psiquiátrico y sus twists argumentales los que elevan a la obra de Kim Jee-Woon por entre las demás películas de sus connacionales, ya que tomando como base una historia tradicional, modificó su forma introduciendo elementos propios que le proporcionó fuerza y sorpresa a la trama, tal como en la película expresionista alemana. Mas su referentes que son también los de la “nueva ola” del cine fantástico asiático motivada por el Festival de Puchon, se envuelve de un suspense minimalista en su exposición interpretativa y sonora como el de Hitchock; de un clima asfixiante y actuaciones tensas como las del Kubrick de “The Shining”, y de un guión crípticamente retorcido a la usanza de Lynch – aunque con una única y verdadera explicación a diferencia de las películas del director nacido en Montana.

Uno de los elementos claves del film es el cuidado de los recursos técnicos utilizados. Se acude a una fotografía naturalista, casi impresionista, abundante en tonos verdes y cepias en donde la belleza de la música de Mozart puede desplazarse como un preludio de la nostalgia trágica que se conocerá al final. Los temas usados del compositor son el Concierto Nº 5 para violín y “Wieglied”, aunque este último fue atribuido a Mozart, fue compuesto por Bernhard Flies. Ambos temas son interpretados por la London Orchestra Symphony, y versionados para su uso a lo largo del film, según el contexto, por Byung-woo Lee, compositor de la demás música incidental. Su ritmo triste de violines es el acompañante perfecto de la parte más oscura del film, que es por su puesto el drama.

Debemos destacar de igual manera las actuaciones, que proveen de credibilidad a la historia, sin caer en la adusta indiferencia y conformismo de los actores típicos del cine de occidente ni en la melodramática interpretación del teatro clásico de oriente. Lo que se logra es un punto medio que dota de naturalidad al relato. Debido a sus roles y a la importancia de estos para el entendimiento de la película, considerando además su dificultad, las actuaciones femeninas de Jung-ah Yum (la madrastra) y Su-jeong Lim (la hija mayor) tienden a ser reconocidas como las mejores, y en efecto son sus personajes ricamente ataviados de profundidad, lo que permite un desarrollo a más niveles. Sin embargo, toda construcción dialogada debe poseer puntos intermedios o discretos para que los demás interactúen, y es en esta labor que el actor Kap-su Kim en su rol de padre tiene una “eficiente” performance, que pese a su brevedad, es fundamental para mantener la exposición pausada y que resulte verdaderamente tensa sin revelar explicaciones prontamente.

Citando a Nathaniel Hawthorne, “... padecía en alto grado los horrores mentales que castigan al autor de un crimen secreto” (El entierro de Roger Malvin); podemos entender que el sentimiento de culpa de Su-mi – pues su crimen provoca la muerte de su hermana como una de las causales – es el motivo principal de la película, capaz de desatar una vorágine de odio y vendetta que ahonda en lo sobrenatural para hacerse del verdadero protagónico, tácito en un principio. La película muestra un panorama realmente desolador, siendo madura en su tratamiento de temas crudos como el drama familiar, la violencia, la infidelidad y la locura. Resulta un finiquitado proyecto con un matiz evidentemente comercial, con toda la parafernalia que se puede permitir una película que se orienta más allá de sus fronteras, como un producto redondo para la satisfacción tanto de la crítica como de los espectadores, y todo esto sin quitarle el mérito de haberlo intentado y logrado conscientemente. Las tendencias cinematográficas pueden ser caprichosas en su productividad y permanencia a largo plazo; quizás A tale of Two Sisters no llegue a convertirse en un clásico del cine de terror, pero se ha ganado cuando menos el mérito de ser una opción intensamente disfrutable dentro de un género ampliamente reciclado como el terror. Esto, que de alguna forma pudiera ser una injusticia se fundamenta en que por sí misma la película es una obra de arte tanto como producto, una confluencia entre visión comercial y manifiesto cultural; sumida con la totalidad de sus componentes “...en un círculo que gira eternamente / sobre sí propio y en el mismo sitio; / ¡mucha locura, más Pecado aún / y el Horror, son alma de la trama!” (Edgar Allan Poe, Ligeia).


Antecedentes – La leyenda

Como habíamos mencionado antes, la historia de Janghwa, Hongryeon, no es en absoluto nueva. De hecho está inspirada en una antigua leyenda tradicional coreana del mismo nombre. Aunque algunas de las situaciones, por contexto histórico, varían, el argumento es el mismo, pero la versión de Kim Jee-Woon, está dotada de elementos contemporáneos y de un factor distinto en el tratamiento tradicional de este tipo de cuentos, que habitualmente solo se ocupan de los fantasmas como eje. Éste factor es el uso de los transtornos mentales y su consecuente explicación.

Previamente se filmaron cinco adaptaciones para el cine, inspiradas a su vez en las leyendas tradicionales, los cuentos que fueron transmitidos por generaciones en los pueblos y en las obras de teatro resultantes de aquello. De estas historias la más común narra los maltratos sufridos por dos niñas, con los nombres de las respectivas flores, por parte de su madrastra. Estos hechos devienen en el asesinato de una de ellas ahogada en un lago, por lo que su hermana se suicida. Tras haber ejecutado a la madrastra y el padre haber huido para tomar otra vida lejos del pueblo, los espíritus de las niñas se quedaron en la casa para aterrorizar a los pobladores, siempre presentes cerca de la flores que evocaban sus nombres.

Esta historia ha acompañado el ideario de la cultura de Corea por un periodo largo, no solo encontrando su ápice en el siglo XX con su llegada al cine, sino también en el ámbito histórico, pues se creía que un guerrero llamado Chong Tong-u invocó la ayuda sobrenatural de las hermanas antes de combatir en una guerra. La primera versión fílmica fue rodada en 1924; posteriormente, el director Cheng Chang-wha la filmó en 1956 durante el auge del cine coreano, siendo la última versión previa a la de Kim Jee-Woon la de Lee Yu-Seop estrenada en 1972.


El director

Nacido en Seúl en 1964, Kim Jee-Woon, quien ha llegado a convertirse en uno de los nombres esenciales del ambiente fílmico dentro y fuera de Corea dio inicio a su carrera artística efectuando labores que de algún modo lo prepararon para su actual desempeño en la dirección. Como actor, director de teatro, previamente, y siempre guionista de sus películas, es capaz de dotar a sus personajes de un matiz especial, siempre rodeados de una atmósfera trágica, desencantada y pesimista durante sus infructuosas o inesperadas luchas contra el destino, tal como habría dicho en algún momento; sin importar los géneros en los que haya trabajado: terror, suspenso, thriller y comedia negra, lo que no ha importado para mantener su estética característica, independientemente de los premios recibidos, pues si bien Jee-Woon es un director laureado en festivales importantes, la naturaleza de sus films parece sostenida por la única razón de su éxito, ser versátil, original y auto crítico.

En los años de 1994 y 1995 dirigió “Hot Sea” y “Movie Movie” respectivamente, pero es hasta 1997 que con el guión de su película “Wonderful Seasons” obtuvo el premio al mejor guión del Premiere Scenario Contest (Corea). También, en aquel año, con el guión de “The Quiet Family” gana el premio a mejor guión en la competición Cine 21, tras lo cual obtuvo el premio a mejor película en el Festival de Portugal, Fantasporto, siendo seleccionado al mismo tiempo para participar en el Festival de Berlín. Luego de haber cosechado estos éxitos y lograr el reconocimiento de la crítica internacional, en el año 2000, estrena la película que se convertiría en la más vista en su país natal durante seis meses, “The Foul King”, siendo nuevamente seleccionado para los festivales internacionales, esta vez los de Toronto, Berlín y Hong Kong. Posteriormente y formando parte de un grupo de tres directores coreanos lanzó su cortometraje “Coming Out” en el 2001 para su estreno en Internet, y el año siguiente participó en el proyecto de San geng “Three”, película de terror en tres partes de diversa nacionalidad, con el segmento coreano del film “Memories” en codirección con Nonzi Nizimbutr y Peter Chan. Pero el 2003 es el año que significó el verdadero éxito y la ruptura de las fronteras cinematográficas con el estreno de su versión de “A Tale of Two Sisters”, cuento fragmentario de suspenso y terror psicológico, en el festival de Sitges, que en el año 2005 también proyectó su, hasta el momento, último film “A Bittersweet Life”.



Ficha técnica

Título original: Janghwa, Hongryeon (Rosa y Flor de Loto)

Título comercial: A Tale of Two Sisters (Un cuento de dos hermanas)

Nacionalidad: Corea del Sur

Año de estreno: 2003

Duración: 115 minutos

Director: Ji Woon Kim

Productora: Kim Young

Guión: Ji Woon Kim

Fotografía: Mo-gae Lee

Dirección artística: Cho Geun-hyun

Vestuario: Ok Soo-kyung

Montaje: Go Im-pyo

Música: Byung-woo Lee


Ficha artística (actor: rol)

Su-jeong Lim: Su-mi (hija mayor)

Geun-yeong Mun: Su-yeon (hija menor)

Jung-ah Yum: Eun-ju (madrastra)

Kap-su Kim: Mu-hyeon (padre)


En el Perú

La productividad del cine asiático en el género del terror es en estos años cada vez mayor, y como es lógico el respectivo paso a la cartelera occidental ya sea mediante estrenos en festivales internacionales o remakes, genera más expectativas y demanda. Es evidente que la excesiva productividad tiene por consecuencia un ineludible incremento no solo de títulos sino también de calcos carentes de calidad; llegado a este punto, en pocos años una larga tradición asiática del cine ha sido reducida por la sobre exposición, a los ya conocidos lugares comunes de esta corriente, por lo que el consumo no deja de ser más que un simple acto de repetición. Aunque fuera de la distribución convencional es posible acceder, incluso, a películas de reciente estreno en el mercado limeño, la cantidad de estas es mínima, los títulos son reducidos y se limitan a los más “representativos” de cada país, pero es lo más problemático, aun, que se los puede encontrar como sólo un complemento de la nueva y más reciente versión del film original. Cierto es que el panorama de estas películas exhibidas en el cine posee unas cifras desalentadoras en cuanto a cantidad de títulos proyectados se refiere y cantidad de recaudación percibida, mas este fenómeno sumado a la masiva adquisición de las ediciones piratas en DVD produce un tipo de espectador carente de visión critica de una obra, dejando como únicas opciones realmente interesantes a las películas independientes de los cine clubes y a sus espectadores. Esta realidad local ocasiona que los estrenos se vean postergados y no sean reflejo de lo que ocurre en los demás países, de malas interpretaciones y de escaso o mórbido, según sea el caso, interés por el género.

A Tale of Two Sisters fue estrenada en los cines de Lima el 8 de marzo del 2007, cuatro años después de su estreno en Corea y tres luego de España; y aunque ya era posible adquirir la película desde mediados del 2006 el interés por una nueva cinta de “terror oriental” era poco o nulo, hecho sumado a la cantidad de nuevos aficionados insatisfechos, acostumbrados al tratamiento más típico de este cine, tras su respectivo visionado. Si los fenómenos resultan paradigmáticos e icónicos tal como ocurre con el auge de las producciones asiáticas de terror, la demanda produce carencia de fondo e incluso forma, garantizando, a la usanza de los filmes norteamericanos, una lista de escenas de miedo – y tomas en concreto – con personajes oriundos ahora ya parte del nuevo imaginario de las criaturas sobrenaturales. Así, la recepción del gran público en las salas fue regular, sin contar en lo absoluto a los antiguos aficionados del género y a la crítica especializada, el resultado comercial fue menos que imperceptible y los medios de prensa escrita no hicieron más que la respectiva formal presentación del estreno mediante la lista de cartelera con sus cómodos métodos de calificación en escala de cinco puntos – A Tale ... recibió dos estrellas – , anticipando el escaso tiempo que permanecería en los cines.

Expuestas las virtudes de la cinta, su cuasi fracaso en la taquilla fue motivado por factores previos como la concepción de lo ya narrado y de lo expuesto linealmente. Aunque, con una explicación total y coherente de la trama, se argumentó en contra de esta su ritmo lento y sus escenas tipo de los espectros femeninos, lo inexpugnable de lo verdadero que imposibilitaba un hilado cronológico, la escasez de diálogos explicativos, la repetición constante del main theme en sus diversas versiones, los paradójicamente enigmáticos flashbacks explicativos y las sobredimensionadas ostentosas actuaciones, claro que esto criticado con el más simple y vulgar argumento que los espectadores de cintas de “todo género” se permiten. La crítica más común era que dada su preconcepción del género y de los supuestos que debe poseer, tras el ansia de más películas con el horror de “El Aro”, la historia, más internacional, no se ajustaba a lo antes visto procedente de oriente y dejaba de ser un espectáculo de “sustos” para convertirse en una retorcida e inextricable trama con absurdas pretensiones, por demás ilógicas. No podemos encasillar a todos los espectadores dentro del grupo que deleznó a esta película sin haberla visto completamente, no solo en la totalidad de su metraje si no también en todas las posibles lecturas que debe tener un film respecto a su construcción y por sobre todo a su interpretación verdadera, pues si la principal crítica fue lo caótico de su narración y su incoherencia, esta película cuenta a diferencia de sus símiles asiáticos más conocidos, con una definitiva y racional explicación de la trama, absolutamente legible y con escenas sobrenaturales que no son más que un simple guiño sarcástico y complaciente a esos espectadores “habituales” sean nacionales o internacionales que no conformaban en esta ecuación más que un porcentaje del ingreso recaudado por la taquilla.


Entrevista

Entrevista realizada el 5 de diciembre del 2003 en el Festival de Sitges.

Efectuada por Tomás W. Rubio al director de la película A Tale of Two Sisters, Kim Jee-Woon para “El Templo de Chanpoo

(Esta entrevista puede, también, ser leída de su página original dando un clic AQUÍ)

El Templo - Ud. Empezó su carrera como guionista ("Wonferful Seasons" y "The quiet family"). ¿Qué le hizo pasarse al campo de la dirección?

Kim Jee-Woon - Diez años atrás estaba inmerso en una difícil coyuntura. No tenía trabajo, mi situación económica era precaria y sentimentalmente estaba roto, dos años atrás me había separado de mi novia y todavía arrastraba las secuelas. Todo a causa de esa falta de dinero. Decidí salir de éste estado de perenne depresión escribiendo un guión, un buen guión que me permitiese que algún productor se atreviese a financiarlo."CJEntertaiment" que quería abrirse un hueco en la industria cinematográfica de mi país encontró en él los suficientes ingredientes como para convertirse en la apuesta que necesitaban dándome la oportunidad de dirigirla.

ET - Como guionista, ¿para usted la historia es lo mas importante? ¿Cuáles son los factores que más le influyen de los mismos a la hora de construir una película?

KJW - Sí, cuando me presentan un proyecto antes de que, según los casos, me digan que voy a contar con tal o cual actor u otros componentes del mismo, quiero leer su guión. Es muy importante para mí. Pero sobre todo las situaciones. Me gusta que los personajes estén "marcados" por los hechos y no al revés. Quiero espontaneidad. Y que estas situaciones por la interrelación con los personajes tengan a su vez otras consecuencias. La correlación de hechos son los que forjan a mis personajes independientemente de que estos ya vengan con ciertas premisas.

ET - Excepto "The foul king", todas sus películas se han movido por terrenos "oscuros" y pesimistas. ¿A qué ha respondido este proceder? ¿A una demanda del mercado o a que simplemente le atrae este punto de vista mas real y menos desenfadado?

KJW - No, todo ha sido una suma de factores. Nunca he dirigido mi carrera de manera predeterminada y este cambio de registro se ha debido más a encontrar una buena historia, a mi propio estado de ánimos o los ofrecimientos de los propios productores. Para mí el cine no se rige por géneros, yo veo las historias como un "todo", como he dicho antes busco "consecuencias" y poco me importa si se producen bajo la influencia del drama, terror o comedia si estas cuando se llevan a cabo producen el efecto buscado.

ET - Con "The quiet family" usted inició una moda, si se puede decir así, por la cinematografía surcoreana. Muchos fueron los que se fijaron en este cine. Incluso un cineasta tan popular como Takashi Miike se fijó en ella para realizar "The hapiness of the Katakuris" ¿Conoce a Miike? ¿Ha visto el film? Y si es así, ¿qué le pareció?

KJW - Sí, lo conozco y la película también. Me encantó y lo consideré un honor. Lo que mas me gustó fue la libertad con que trabajó Miike. La cogió y le dio un giro inesperado al convertirla en un curioso musical. Eso es lo que me gusta de Miike, su independencia y forma de trabajar sin complejos.

ET - ¿Cómo llegó a usted la coproducción asiática "Three"? Han anunciado ya la segunda parte. La representación coreana correrá a cargo de Park Chan-Wook, director de "Symphaty for Mr. Vengueance". ¿Le preguntaron si quería volver a participar?

KJW - Mi relación con el productor responsable de "CJEntertaiment" con la que contactó Peter Chan, productor hongkonés creador del proyecto, fue esencial para la elección. La idea me gustó desde el principio y la acepté de inmediato. Referente a la secuela, la idea era de cambiar de autores. Sin embargo me preguntaron quien podría encargarse en ésta ocasión del episodio surcoreano. Yo mismo recomendé a Chan-Wook. Desconocía que lo hubiesen escogido ya. ¿Cómo ha tenido noticia de ello?

ET - Mi trabajo está basado en la red y las noticias circulan rápidamente por ella. Es mi obligación estar constantemente informado.

ET - La productora norteamericana "Dreamworks" compitiendo con otras importantes productoras compró los derechos de "A tale of two sisters" con intención de realizar un remake. ¿Le han consultado?

KJW - ¿En qué sentido?

ET - Sam Raimi adquirió los derechos de "Ju-On" para realizar también un remake pero Raimi se llevó a Takashi Shimizu, su director, para que le ayudase a construir un guión más acorde con el carácter occidental.

KJW - No, la única noticia que tengo por parte de los productores surcoreanos es que han comprado los derechos. Todavía no se han puesto en contacto conmigo aunque espero que lo hagan en breve. No quisiera dejar perder la oportunidad de formar parte de un "algo" que ha salido de mí y más con la repercusión que puede llegar a tener.

ET- Por ultimo, ¿En qué está trabajando ahora, qué proyectos tiene a corto o medio plazo?

Estoy pensando en realizar una película de género negro. No un thriller, algo más cercano al sentido clásico de la palabra. Lo que no tengo todavía decidido es si orientarlo hacia un estilo parecido al utilizado en algunas obras de Quentin Tarantino o al tradicional de "L.A. Confidential".

Por No-muerto:
Daniel Guerra Caballero


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8 comentarios:

Aureliano Sanchez dijo...

Muy buena peli, y muuuuy buen texto,excesivamente completo ^^ saludoz!

luz dijo...

Me encanto tu reseña esta muy completa, de verdad te felicito por brindarnos toda la informacion de la pelicula.
A mi me gusto la pelicula, pero tuve que verla dos veces para entender bien la historia.
Tambien gracias a tu reseña ya supe quien acaba con la madastra, yo pensaba que habia sido la hermana menor quien concreto la vengaza.

rebel dijo...

Muy buena y completa la info se te agradece.

La pelicula me parecio relativamente mala, especialmente el guion tan desatinado con que se manejo el timing ya que se dijo algo simple de una forma muy complicada :( con el fin de ??????

saludos

:Guille: dijo...

Muy buena Info!!!

Muero por ver la pelicula

Vi la version americana y es un asco xD... quiero la koreana =D

criticandomiTV dijo...

Oye! que buen blog! te felicito! Sigue asi, y de verdad que esta pelicula a mi si me gusto, la manera en que se trabajaron los actores, se logro lo que se buscaba. Un saludo!

vic εїз dijo...

muii buena tu reseña! yo la conocí por "la maldición de las hermanas" acá (acá en argentina)y me había gustado.. empezé m búsqueda en internet y me encontré con "a tale of..." y la bajé en casa... me llevó meses verla por que cada vez que la empezaba a ver siempre me cortaba alguien ¬¬ ... ayer dsp de 4 meses la terminé de ver y quedé enloquecida por que no entendía nada (claro, dsp de 4 meses ya me había olvidado todos los detalles minimos del principio... asi que dsp de una larga búsqueda dí con tu blog! fué mi salvaciónnnnn! ahora me cayeron todas las fichas y me encantó el film...
eternamente agradecida!!

♥ kisses!

vic ;)

Anónimo dijo...

Exelente blog amigo, te estoy escribiendo depues de hace unos 15 minutos terminar la pelicula, tu reseña me aclaro unas dudas que me quedaron, para mi fue na exelente pelicula, si halguien lee este comentario les recomiendo ver la pelicula, claro con subtitulos y la original, asi no se perderan de la originalidad.
Se que existe una pelicula americana, pero prefiero no verla y quedarme con el exelente sabor de boca que me dej0o la original.
Saludos y sigue asi.
Por cierto me gusta tu imagen de tú blog, si no me equiboco la figura femenina que aparece es del anime Serial Experiments Lain. :P

Maximilien Guerrero dijo...

Yo lo que percibi de la muerte de la hermana menor fue, que la hermana mayor estaba aturdida y no alcanzo a escuchar el ahogamiento de la menor con el armario encima, pues casi no podia gritar, aquella la mayor estaba mas preocupada por pelear todo el tiempo con la madrastra y en un descuido, un instante, un minuto, la pequeña hermana menor se asfixio. Triste para la mayor, porque siempre la tenia bajo la lupa, cuidando de ella, protegiendola, acompañandola, mimandola, amandola, ocupando el lugar de padre y madre para ambas. Muy muy triste, llore al verla. La mayor al no poder cargar con semejante sentimiento de CULPA, cae en la locura, para poder evadir su huerfana realidad.